Conagro interviene en Seminario “Reforma Agraria en Chile 50 años después”

Intervención realizada a nombre de las Organizaciones Campesinas y de Pueblos Originarios de Chile, en la Inauguración del Seminario, denominado “Reforma

Agraria en Chile 50 años después”.
En el marco de la Primera Conferencia de la Agricultura Familiar del Mercosur, Ampliado. Realizado en Olmué, los días 19-20-21-22 y 23 de Junio de 2017.

Seminario Reforma Agraria en Chile

50 años después.

 

A los Distinguidos representantes de Gobiernos y sociedad civil de los países hermanos de la REAF.

A las Autoridades representantes del gobierno de Chile

A los Distinguidos invitados e invitadas

Compañeras y compañeros del movimiento campesino y pueblos originarios de Chile.

En vuestro nombre y representación me corresponde hacer uso de la palabra en el inicio de este evento. Hecho que agradezco y asumo con la entereza que la ocasión demanda.

Esta Primera Conferencia Regional de la Agricultura Familiar del Mercosur, Ampliado. Se realiza excepcionalmente, en nuestro país, y en este contexto, el Seminario de esta tarde, denominado  “Reforma Agraria en Chile”, 50 años después.

Queremos agradecer a quienes aceptaron la realización de un evento de la REAF en Chile, lo que constituye una excepción dado que nuestro país es asociado del Mercosur y no miembro pleno.

De manera especial, agradecemos la disposición del Gobierno Argentino y demás gobiernos integrantes de este organismo de cooperación y dialogo regional y resaltar el respaldo que recibimos de todos los integrantes de la sociedad civil de REAF.

Valoramos el hecho y lo entendemos como un gesto de hermandad, reconocimiento y aprecio a nuestro pueblo y a nuestras autoridades.

Todos y todas las aquí presentes formamos parte de países que estamos hermanados por un historia común, por tanto, hablar de la Reforma agraria en Chile, en ciertos sentido, es hablar de  hechos y circunstancias que más o menos en los mismos tiempos se han vivido también en varios  países del continente

Fueron las contradicciones de la época, la efervescencia política y los intereses geopolíticos, los que determinaron que fuera la propia estrategia del imperio, que regía nuestro continente, que lo llevo a recomendar e  influenciar  procesos de transformación Agrarios dentro del sistema capitalista. A fin de evitar el surgimiento de iniciativas más radicales, que pudiesen provenir de la influencia del triunfo de la revolución cubana, donde los campesinos jugaron un rol importante en aquella guerrilla triunfadora.

Fueron las similitudes y circunstancias  económicas y efervescencia  políticas internas que vivían nuestros países, incluido la fortaleza y lucidez de los liderazgos de la época, las que confluyen con los factores externos  y dinamizaron procesos de cambios en diferentes países en nuestro continente por aquellos días.

Más, los retrocesos a aquellos cambios lo vivieron también, nuestros países casi al mismo tiempo, con la ola de dictaduras militares que asoló nuestra américa , varias de las cuales en el cono sur, se coordinaron en la llamada operación cóndor, compartieron los métodos de opresión, persecución, tortura, desaparición y muerte de sus adversarios políticos.

Para que luego unas décadas después, agotadas las dictaduras, y coincidiendo con el surgimiento de un mundo unipolar y la globalización, llegara la hora del resurgimiento de la libertad  y recuperación democrática, proceso que actualmente viven  nuestros países y nuestros pueblos.

Es en este marco,  donde prosperan los pactos, las alianzas como Mercosur y otros, en la búsqueda de caminos comunes para el desarrollo y el progreso. Ya se está hablado de integración, por qué se entiende, que como habitantes de un mismo continente, tenemos no solo pasados similares, sino que es previsible un destino común, como lo proclamaron tantas veces nuestros libertadores.

Vistas así las cosas, cobra sentido hablar entre nosotros, de temas que nos son comunes, sin poner las fronteras de por medio, dialogar e intercambiar experiencias sobre nuestros problemas, y nuestras aspiraciones, y  tal vez fue por ese sentir, que nos llevó a querer compartir con todos ustedes, nuestra historia en particular, de lo que fuimos, de lo que somos y de nuestras aspiraciones futuras, en el mundo rural  en general y de la agricultura familiar en particular.-

Estimados visitantes, compañeras y compañeros

No me corresponde adéntrame en los alcances temáticos del Seminario, es un privilegio reservado para nuestros panelistas. Sin embargo y aunque sea a modo de  introducción, déjenme brevemente hacer algunas referencias al proceso histórico que estamos conmemorando.

Nuestra Historia rural; está llena de pequeñas acciones, de protesta, de demandas y petitorios, de manifestaciones de rebeldía, de movimientos de campesinos sin tierra, de ligas de campesinos pobres, de un nutrido número de nombres de líderes que impulsaban la lucha por una    Reforma Agraria y la Sindicalización Campesina, desde 40 años antes que se produjeran aquellos cambios.

Las luchas que menciono se dieron en diversos territorios, buscaban zafarse de un sistema de inquilinaje injusto, que oprimía al campesino y su familia, muchas veces la reacción tomo cara de persecución,  forma de desalojos de familiar enteras botadas a los caminos, listas negras para que “nadie diera trabajo a los revoltosos”, o simplemente terminaron en masacres que quedaron impunes.

Fue en este contexto, donde sectores importantes de campesinos  forjaron su conciencia, clavaron la bandera de la dignidad en los campos y levantaron la consigna de “La Tierra para quien la Trabaja”.

¡¡¡Rindo un merecido homenaje a aquellas generaciones de luchadores que no han de ser olvidados !!!.

Así llegamos a la década del sesenta del siglo pasado, cuando nuestro país venia impulsando su desarrollo industrial, con una agricultura retrasada y un sistema de relaciones laborales heredada de la colonia. La hacienda y el latifundio se caracterizaron por poseer grandes cantidades de tierras, muchas de las cuales estaban improductivas, no se pagaba impuestos por ella, y el campesino carente de derechos, sometido y sobreexplotado en un sistema que asignada roles de afuerino, obligado o inquilino. Donde el patrón, explotaba imponiendo las condiciones de trabajo y pago, y actuaba según las circunstancias, como el amo paternalista o cruel.

Es la época, que América y mundo estaban dividido en dos grandes bloques económicos, políticos y militares, y en cada país se vivían las consecuencias de la guerra fría. Las expresiones de tal conflicto cruzaban el planeta, las potencias bregaban por el control de sus espacios estratégicos, tanto en la tierra como en la carrera espacial. Nuestro continente, era considerado el patio trasero de Norteamérica, pero en su seno, se habría la conciencia del interés nacional y es así, como en Chile, se producen los procesos de transformación más profunda de nuestra historia patria.

Cuando aquellos acontecimientos se produjeron, amplios sectores de la vida nacional estuvieron de acuerdo con hacer una verdadera Reforma Agraria en Chile, coincidieron actores políticos, económicos y eclesiásticos. Se concebía como una necesidad del país para el desarrollo económico, el aumento de la producción, y de justicia social con los campesinos.

Un saludo a la memoria y reconocimiento  a todos/as quienes dotados de convicciones, sensibilidad social y compromisos con sus compatriotas y su país, actuaron con oportunidad y valentía, cuando llego el momento de la confluencia  nacional e internacional, que hizo posible cumplir los sueños de generaciones de luchadores, y se concretaron los cambios, que trajeron un nuevo amanecer luminoso y progresista para el agro  y su gente.

El próximo 28 de Julio de este 2017, se cumplen 50 años de la dictación de la ley N° 16.640, de Reforma Agraria, la que junto a la ley N° 16.625 de Sindicalización campesina y un conjunto de otras leyes, cambio las formas de tenencia de la tierra, promovió la organización sindical, cambio las relaciones laborales y llevo la justicia social al campo chileno.

Sin embargo, los objetivos planteados por los gobiernos progresistas de don Eduardo Frei y don Salvador Allende, con sus programas de profundo contendido trasformador, que levantaron los referentes políticos de la “Revolución en Libertad” y la Unidad Popular, quedaron inconclusos con el golpe de estado en Septiembre de 1973. Y se instaló una dictadura cívico militar, que duro diecisiete años gobernando en beneficio de unos pocos y oprimiendo las mayorías nacionales.

La tragedia que se extendió por tanto tiempo, marco a fuego a nuestra nación al punto que, aún están las heridas sangrantes.

La acción de revancha, violencia política y acciones criminales, llevadas a cabo contra los campesinos, por la dictadura cívico militar,  destruyo vidas humanas, despojo de sus vienes a miles de familias campesinas, e hizo pedazos la obra progresista y revolucionaria de dos gobiernos democráticos elegidos para gobernar y cumplir los programas ofrecidos a su pueblo.

Con los siete años que duro el proceso de Reforma Agraria, se expropiaron cerca de 10 millones de Hectárea, y se puso término al latifundio, sin embargo a manos de los campesinos en total, pasaron menos de tres millones de Hectáreas, incluidas las entregadas en el gobierno de Frei y Allende y la venta directa de Fundos que realizado la dictadura. Y a los poco más de 30.000 campesinos que recibieron  tierra,  los dejaron a su suerte, sin apoyo del Estado,  condenándoles en muchos casos, a tener que vender sus tierras para sobrevivir.

Cerca de tres millones de hectáreas se devolvieron a sus antiguos dueños o se remataron a precios irrisorios y en poder del Estado quedo otra cantidad  similar.

Más de 50.000.- campesinos que debieron ser beneficiados con entrega de tierras, fueron descalificados bajo diversos mecanismos creados por la llamada oficina de “Normalización” y 5.000.- campesinos fueron directamente “exonerados” de la Reforma Agraria, por expresas razones políticas, con el Decreto de Ley 208,  emitido por dictadura.-

Para los campesinos, el retroceso vivido en el campo con la política de “Contra Reforma Agraria”, impulsado por la dictadura cívico militar, no ha sido superado con la vuelta a la democracia, por cuanto muchas conquistas que fueron suprimidas,  no fueron restablecidas.

No culpamos a nadie con este enfoque, tampoco pretendemos hacer del pasado nuestro programa, pero si podemos tomarlo como punto de partida y comparación, tanto en materia de políticas públicas, como de conquistas sociales y económicas. Es sin duda, lo que hemos podido avanzar en este periodo democrático…

En materia de  violación a derechos humanos, no hay ni habrá renuncia, hacemos nuestra la consigna de los familiares de las víctimas; ni perdón ni olvido, porque un pueblo sin memoria, que olvida su pasado, está condenado a repetir la historia.

El Chile hoy, sin duda es otro Chile, nadie podría negar que no hemos avanzado hacia un país más moderno y próspero, en que la controversia y el dialogo han reemplazo a la fuerza de las bayonetas.

La recuperación de la democracia tuvo un alto costo para las filas del pueblo, pero se ganó el derecho a la libre expresión y al debate de ideas para avanzar.

Esta misma conmemoración, sin duda será polémica y cada sector  hará su propia lectura y sacara sus propias conclusiones, de lo que fue aquel proceso histórico, pero la polémica será con pleno respeto a la opinión diferente, al menos desde nuestra parte.

En cuanto a lo que hoy tenemos como agricultura familiar, esta se considera en número de 230.000 explotaciones. Que aportan más del  60% del empleo agrícola y contribuyen con un alto porcentaje de la producción de alimentos para la dieta nacional.

Más del  50% de estos productores/as reciben algún  apoyo del Estado, lo que en su desarrollo o sobrevivencia, cuentan principalmente con el Instituto de Desarrollo Agropecuario y sus políticas. El INDAP, es considerado por sus usuarios y usuarias, como un baluarte  y sobreviviente de un pasado luminoso que este año conmemoramos.

La realidad que enfrenta la pequeña agricultura y la agricultura familiar de hoy, esta cruzada por las contradicciones y desafíos que les plantea un sistema de economía  de mercado, en competencia desigual, donde el agua y la tierra están separadas y  mercantilizadas.

Y si bien, existen determinadas políticas diversificadas y específicas para quienes trabajan con INDAP, la regla general, es que la agricultura familiar está inmersa  en una estrategia que privilegia el mono cultivo y la agro exportación.

La producción de alimentos sanos para la población, es un desafío que recién se empieza a considerar en nuestro país y la agricultura familiar, tiene mucho que aportar como productores y abastecedores de alimentos sanos para nuestro pueblo. Donde más del 50% de los niños sufren de obesidad.

Hoy la perduración del campesino, su rol, cultura y tradiciones populares, están en riesgo, porque el mundo rural está siendo afectado por profundas desigualdades. Sin ir más lejos, las zonas de mayor pobreza del país, se encuentran en las regiones agrarias y de pueblos originarios y son manifestaciones que el fruto del avance que el país exhibe, no está beneficiando a todos los chilenos y chilenas.

De otra parte el campesino, compra los insumos caros y sus productos son vendidos a bajo precio. Aquí se encuentran también claves para entender, por qué la  juventud emigra en busca de mejores horizontes.

Nadie podría negar que hay rubros promisorios o sectores de la pequeña agricultura que suele tener éxito, pero estamos hablando de la pequeña agricultura y agricultura familiar en su conjunto y es para este conjunto, que nos planteamos con propuestas  de futuro

Estamos convencidos, que el país debe contar con una Nueva Estrategia de Desarrollo Rural, que sea construida partiendo de los territorios, única forma de asegurar que esta sea inclusiva y sostenible.  En la construcción de esta nueva estrategia, debe ser preponderante el interés nacional, el uso responsable de los recursos naturales y los derechos de la gente y no la ganancia y el lucro.

Una nueva estrategia, que nos involucre a todas y todos los actores del mundo rural, donde el Estado se compromete, que la vida sana de nuestra población, sea el eje que ordene, el qué y cómo producimos, donde nuestra agricultura tenga un desarrollo equilibrado y donde el respeto a los derechos humanos se haga cultura nacional.

Estimadas, Estimados todos

¡¡¡Agradecemos la presencia de ustedes en este acto, y termino con una mención especial, para todas/os los nuestros que quedaron en el camino, que entregaron sus vidas luchando por un país más justo y más humano para todos. Y deseo simbolizarlos, en las figuras de los presidentes Eduardo Frei y Salvador Allende, que pasaron a la historia, como hombre dignos, y ejemplos de líderes servidores de su pueblo!!!.

Muchas Gracias

En nombre de las Organizaciones Campesinas y de pueblos Originarios de Chile.

FOTOGRAFIAS DEL ENCUENTRO

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Oscar de la Fuente

Presidente de CONAGRO

Olmue, 20 de Junio, 2017

C  H  I  L  E

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