CUT en la OIT: “Construir democracias más adelantadas implica reconocer en su seno a los sindicatos”

Intervención de Andrés Aguilera Fuentes, delegado suplente de los trabajadores Central Unitaria de Trabajadores en 105° Conferencia de la OIT, que se realiza en Ginebra, Suiza.

Señor Director general de la OIT, señor Guy Ryder, señor Presidente de la 105 Conferencia Internacional del trabajo, señores representantes de los gobiernos, representantes de los empleadores y nuestros hermanos de clase, dirigentes y representantes de los trabajadores y el mundo sindical.

Como Central Unitaria de Trabajadores de Chile, asistimos una vez más a este espacio tripartito de diálogo social que es la Conferencia Internacional del Trabajo, en el marco de nuestro compromiso férreo e ineludible con la libertad sindical y en el convencimiento que el futuro de nuestros países y del mundo no solo radica en las buenas y justas propuestas, sino por sobre todo en la capacidad de construir confianzas entre todas y todas para poder hacer realidad el desarrollo sostenible y sustentable de la mano de mejores y mayores políticas de bienestar.

Hoy, que nuestra región atraviesa por episodios dolorosos como los que viven nuestros hermanos de Brasil, donde el gobierno legítimamente electo de la presidenta Dilma Rousseff ha sido derrocado por poderes fácticos, o el flagelo que viven nuestros hermanos argentinos ante la ola de despidos con la llegada del actual Gobierno. No cabe duda, estos hechos deben hacernos reflexionar y valorar la capacidad de fortalecer el diálogo y la democracia en todos los rincones, asumiendo tal como se ha debatido en estas semanas que el trabajo decente y el compromiso de todas y todos por ello es también –y hoy más que nunca- un factor clave en la promoción de la paz.

En el marco de este debate mundial, esta oportunidad de hacer un debate sobre el desarrollo de nuestros países más allá de las recetas clásicas o tradicionales, es que reconocemos y concebimos como Central nuestros propios debates nacionales; el debate de una reforma laboral que busque modernizar las relaciones laborales en nuestro país y que reponga al sindicato como la contraparte preferente ante el estado y ante los empleadores.

Esto es lo que debatimos por año y medio en Chile. No se trataba solo de recuperar derechos fundamentales que durante 30 años le fueron negados al movimiento sindical y que nos fueron arrebatados producto de una dictadura militar encabezada por Pinochet y que quiso terminar con la fuerza de los sindicatos en Chile. El debate de fondo, era y es reponer los equilibrios para una sana y justa democracia, de la mano del reconocimiento y legitimidad institucional de los sindicatos como sujeto preferente de la negociación colectiva.

Lamentablemente, vemos como este proceso de largo debate que logró avanzar en los espacios democráticos de nuestro país, terminó fracturado por la tozudez de quienes en Chile aún no comprenden la importancia que tiene para los países el fortalecer la democracia y avanzar hacia estados de bienestar con mayor equidad, justicia social y con pleno reconocimiento de los actores sociales y sindicales.

El construir democracias más adelantadas implica reconocer en su seno a los sindicatos como espacios donde se desarrolla esa democracia, y es en el marco de este objetivo que la libertad sindical debe ser completa. La libertad sindical donde se reconoce el derecho a organización de los trabajadores por medio de la titularidad sindical, derecho a negociación en todos los niveles de la economía y derecho a resistencia por medio de una huelga sin restricciones.

Pese a que nuestro país ratificó tanto el convenio 87 y 98 de la Organización Internacional del Trabajo ya hace décadas y al compromiso de este con devolver la titularidad sindical plena a los trabajadores, corremos el riesgo que este proceso quede truncado en el marco de una constitución forjada a sangre y fuego en la dictadura pinochetista.

Tenemos un duro y arduo debate con el parlamento, pues los sectores herederos de las ideas golpistas no nos han dado tregua, dado que reponer al sindicalismo como actor social, sería un duro golpe a su programa político.

No obstante, la reforma laboral que hemos logrado co-legislar ha quedado detenida en el tribunal constitucional, un órgano que se ha levantado como un último candado a las aspiraciones de los trabajadores.

Este revés fue patrocinado por el mundo de la derecha política y respaldada por el mundo empresarial, que aún no entiende la necesidad de la democracia para el desarrollo económico y social de nuestros países, vale más la ganancia privada de corto plazo, que el desarrollo social sostenido en el tiempo.

En el marco de un histórico proceso constituyente en Chile, que por primera vez en la historia de nuestro país permite discutir sobre el pacto social que se traducirá en la nueva constitución de Chile, demandamos una reforma constitucional inmediata que permita restituir la titularidad sindical y con ello, restituir los equilibrios dentro de la reforma laboral.

No vamos a decaer, como movimiento sindical, de luchar porque se cumpla con los trabajadores y trabajadoras y por avanzar hacia un país que no solo piense en crecer sino que destine el fruto de este crecimiento a derrotar la desigualdad. No podrá haber justicia social ni democracia plena en los países, si no hay sindicatos fuertes para defender los intereses de las inmensas mayorías.

Adelante, adelante con todas las fuerzas de la historia.

Andrés Aguilera Fuentes

Delegado Suplente de los Trabajadores

105ª CONFERENCIA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO

 

Ginebra, 08 de Junio de 2016.-

 

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